Está más que claro que hacer deporte es muy beneficioso para la salud. De hecho, salvo que exista alguna razón médica que lo desaconseje, si quieres llevar un estilo de vida saludable, la práctica de ejercicio físico debe ser parte de tu rutina. Por supuesto, como cualquier otra acción puede conllevar algún que otro problema. En este caso te hablaremos de uno de ellos de calambres y alimentación. Veremos si lo que comes influye o no en padecerlos.

¿Tienen relación calambres y alimentación?

Los calambres se pueden presentar en cualquier momento del día, tanto cuando estás haciendo reposo como cuando estás realizando ejercicio. Lo cierto es que siempre resultan dolorosos y en muchas ocasiones pueden interrumpir la actividad que estás realizando. Incluso los calambres nocturnos pueden impedir un correcto descanso, algo que influirá negativamente en tu salud.

Debes tener claro qué son los calambres. Se trata de contracciones que se presentan de manera repentina e involuntaria en los músculos. Suelen venir acompañados de dolor y además pueden impedir el movimiento de manera temporal. Aunque detrás de este problema se pueden esconder múltiples la razones, no podemos negar que calambres y alimentación están casi siempre muy relacionados.

Decimos esto, porque una de las razones que se suelen esconder detrás de los calambres es una alimentación no demasiado equilibrada, en la que a buen seguro faltarán algunos minerales esenciales.

calambres y alimentación

¿Qué minerales están relacionados?

Uno de los minerales de los que hablamos en el punto anterior es el potasio, que es vital para llevar una vida sana.  Este nutriente equilibra el organismo, además, garantiza que el sistema nervioso y muscular funciona de manera adecuada. Por todo lo comentado, es muy importante incluir en la dieta alimentos que sean ricos en potasio. Te ayudarán a evitar los temidos calambres, pero también a estar sano a nivel general y a evitar algunas enfermedades.

Es posible que te estés preguntando dónde puedes conseguir el deseado potasio. Lo cierto es que abunda en algunas frutas y verduras, como los plátanos y las naranjas, aunque también  está presente en algunos frutos secos.

Otro de los minerales que debe estar presente en tu dieta es el sodio, que ayuda a equilibrar el sistema nervioso, algo que permite reducir los calambres. Además, es beneficioso para la salud a otros niveles, por ejemplo, mantiene la presión arterial controlada.

La principal fuente de sodio es la sal, pero debes tener cuidado, ya que un consumo excesivo puede perjudicar tu salud. De hecho, además de consumir la cantidad recomendada de sodio diaria, no se aconseja consumir alimentos ricos en este mineral, ya que muchas personas tienen una ingesta demasiado alta de este nutriente.

El calcio también ayuda a controlar que los músculos estén sanos y los impulsos nerviosos, por eso es muy importante un consumo adecuado. De hecho, la falta de este mineral es uno de los motivos más habituales que se esconden detrás de los calambres.  Los lácteos te ayudarán a que no te suceda.

El magnesio ayuda a relajar los músculos y a evitar los calambres. Está presente en algunas verduras, como las espinacas o la col, también en el chocolate o en el arroz.

Ahora que ya conoces la relación entre calambres y alimentación, no dejes de incluir los nutrientes que has visto en tu dieta.