La función de los músculos es la de contraerse y estirase para producir el movimiento de las articulaciones. Están compuestos en una gran parte de fibras elásticas que se engrosan y prolongan a medida que se realiza una cierta actividad física. La rotura de estas es uno de los riesgos constantes a los que se enfrentan los deportistas. Te mostraremos qué es el desgarro muscular o rotura y qué implica.

¿Cómo se produce el desgarro muscular?

Si las fibras de los músculos se ven sometidas a una presión muy elevada o a un golpe, pueden dañarse y dejar de cumplir correctamente con su función. El desgarro muscular o rotura se percibe al momento por el dolor y la disminución en la capacidad de movimientos.

Una de las maneras en las que se produce es cuando se sufre un traumatismo en la zona. Si es contundente o se produce con un objeto afilado, aunque no llegue a romper la piel, corta fibras musculares internas.

Otra de las formas habituales de lesión es cuando el músculo sobrepasa su capacidad de estiramiento. Una luxación articular puede prolongarlo en exceso o girarlo, provocando la rotura de algunas de las fibras que lo componen.

La elongación brusca es la más frecuente de las razones por las que se produce el desgarro de las fibras. El músculo frío pasa de estar contraído a estirado instantáneamente y se rompe, provocando un fuerte dolor.

Grados de desgarro muscular

Las lesiones de las fibras musculares se pueden dividir en cuatro tipos. En la mayoría de los casos son tratables, pero requieren de una actuación rápida para su curarse en su totalidad. También es importante el esfuerzo progresivo durante la recuperación y proteger la musculatura con un vendaje adecuado.

  • Microrrotura muscular. Abarca tan solo algunos daños en las fibras.
  • Rotura de grado uno. Se produce cuando ha habido rotura de varias fibras.
  • Rotura de grado dos. Se produce cuando ha habido rotura de muchas fibras.
  • Rotura de grado tres. Se produce cuando ha habido rotura de todas o caso todas las fibras.

desgarro muscular

Prevención de esta lesión

Para prevenir el desgarro es necesario tomar algunas medidas. El tipo de rotura más frecuente se debe a la falta de calentamiento. Los movimientos bruscos con el músculo todavía frío es muy habitual. Es importante el estiramiento y el ejercicio progresivo antes de entrenar o competir.

En otros casos el desgarro muscular se produce por un exceso de tensión. Cuando se exceden los límites en el ejercicio o una articulación se disloca, el músculo sufre. Este tipo de lesiones son muy difíciles de curar ya que afectan a zonas más débiles o que están en constante movimiento.

Por último, recordar que la buena alimentación ayuda a prevenir las lesiones. Es muy importante reponer los líquidos y las sales minerales. Consumir bebidas isotónicas durante la práctica del ejercicio es una manera rápida de reponer los electrolitos. Estos se encuentran en algunos de sus ingredientes, como el el potasio, el sodio, el magnesio, el calcio, el cloruro, el fosfato o el bicarbonato.

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